Salva a tu empresa: ¡Despídete!

hacer dinero¿Estarías dispuesto(a) a despedirte a ti mismo(a) de tu propia empresa?

No importa de qué tipo de negocio se trate, los resultados dependen siempre de las decisiones que se tome: nombre, giro, ubicación, oferta al público, personal, etc. y todas estas decisiones son tomadas, en la mayoría de los casos, por una sólo persona, el director general, el presidente, que es, usualmente, al mismo tiempo, el dueño.

En este libro se habla de las situaciones en las que más comunmente el hombre o la mujer de las decisiones está en mayor riesgo de cometer errores que resultan letales para el negocio.

El empresario o empresaria que realmente quiera salvar su negocio debe estar dispuesto a hacer a un lado costumbres, ideas, conceptos, formas de trabajar y de ver la vida. Debe estar disuesto(a), incluso, a tomar la más dura de las decisiones en aras de tener una empresa sana: la de despedirse a sí mismo(a) si hace falta.

En épocas tan complicadas financiera y económicamente como la actual es posible, sin embargo, tener negocios sanos, rentables y con futuro asegurado. De hecho, mientras miles de empresas han cerrado en los últimos años, muchas otras han nacido muy fuertes o se han fortalecido notablemente. Las decisiones que sus directivos han tomado han sido las que marcado la diferencia.